
Otra de las cosas que ya no se ocultan, es que a partir de menores índices se aseguran menores pagos en los títulos que ajustan por inflación. Aquí también, el engaño impacta de lleno en los bolsillos de muchos argentinos, quienes en su mayor parte tienen bonos a través de las AFJP, lo que vuelve a ser una estafa para cubrir los ahorros jubilatorios frente a la inflación, más allá de la calificación de "default encubierto" que se le brinda a la situación. Por otra parte el caso del valijero venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson no podía tener otra interpretación para el gran público que Chávez fue quien financió, con plata negra para las leyes argentinas, la campaña de Cristina. Pese a ello, los ministros que han salido a defender la situación no se han mostrado demasiado convincentes en sus argumentos, desde que para Sergio Massa, Antonini es un "delincuente", calificativo que habrá que probar y que, en todo caso, dispara la pregunta sobre qué hacia un delincuente en un avión alquilado por el gobierno argentino, hasta el que "nunca estuvo en la Casa Rosada" reunido con Claudio Uberti y Julio De Vido, tal como ha asegurado con vehemencia Aníbal Fernández, sin tomar en cuenta que Victoria Bereziuk, una de las tripulantes del avión, ha dicho en sede judicial que el venezolano había conversado con ella en la recepción al presidente Hugo Chávez. Los mandobles que ha recibido el Gobierno estos días por esta cuestión parece que no cederán, ya que el propio Antonini amenaza declarar y entonces es posible que se develen otros entretelones adicionales, como por ejemplo quien fue el funcionario argentino que viajó a Caracas para arreglar la situación y si es verdad que en ese vuelo venían otras valijas que habrían pasado esa madrugada por la Aduana
En medio del caso Antonini, la situación en Bolivia se ha desmadrado hacia la tragedia de una cuasi guerra civil, con expulsión incluida del embajador estadounidense, algo que replicó Chávez en Venezuela.
Por supuesto que el gobierno argentino aprovechó la situación para fustigar a los EE.UU., aunque guardando las formas de una nota diplomática bien dura que apunta al FBI como brazo del gobierno de ese país.
Quizás Cristina debería plantearse hoy con toda frialdad tres o cuatro puntos clave para mejorar el clima de la economía y enderezar la situación política, como por ejemplo armar un equipo económico de verdad, rehacer el INDEC de modo transparente, hacer un Presupuesto realista que controle el exceso de gastos con baja de subsidios en transporte y energía. Aún si logra recomponer la situación, el grave problema para el Gobierno será si por imperio de las circunstancias, de su ideología o de su naturaleza tiene una recaída y siente, antes que la misión de asegurar un mejor futuro para todos, la necesidad de volver a las andadas con la construcción de nuevas trampas.














